Imbolc, una pausa larga en mitad del invierno
Tiempo estimado de lectura: 4 minutos Imbolc, una pausa larga en mitad del invierno Hay un punto del invierno en el que no ocurre nada visible. No suben las temperaturas, no cambian los días de golpe, no aparece ninguna señal clara. Y aun así, algo afloja. El cansancio ya no aprieta igual. El silencio pesa un poco menos. A ese momento, desde hace siglos, se le puso un nombre: Imbolc . Se sitúa entre el 1 y el 2 de febrero , justo en el centro del invierno. No marca un inicio ni un final. Es una grieta pequeña. El invierno sigue ahí, pero ya no es el mismo. Para los pueblos celtas, Imbolc no era una celebración exuberante. Era íntima. Doméstica. La tierra seguía fría, pero los animales empezaban a dar leche. Algo se había puesto en marcha por dentro. Imbolc no celebraba lo que crece, sino lo que se está preparando. Lo que todavía no se ve. Lo que aún no puede enseñarse. Por eso se asociaba a Brigid vinculada al fuego pequeño, al hogar, a la palabra justa. No al ...