Fin del simulacro
Pasan los años y no logro comprender esta última quincena de diciembre. Entiendo que mucha gente disfruta de la navidad. Me parece maravilloso. Se que ya he escrito sobre esto en varias ocasiones y cada vez que lo he hecho, he expresado mi máximo respeto a quien por creencias religiosas o simplemente por placer disfrute de estas fiestas. Entiendo también que ver la ilusión en los ojos de un niño es algo maravilloso y que, realmente, los más pequeños disfrutan mucho de estos días. Comidas, regalos, jolgorio, luces ... así que vuelvo a empatizar con esos padres que hacen un gran esfuerzo porque las personas más peques de la casa vivan estos días de una forma especial. Ahora bien creo que también debe ser fácil de entender la postura contraria. Entendible y respetable, dos adjetivos que no abundan en nuestra sociedad individualiza y para mi, excesivamente polarizada. Hay algunos, entre los que me incluyo, que lo pasamos realmente mal en esta quincena. Faltan personas importa...