LAS DESPEDIDAS QUE NO SUPIMOS VER

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Hay despedidas que solo reconocemos cuando ya forman parte del pasado. La muerte de Ozzy Osbourne nos invita a mirar más allá de la pérdida de un músico para recordar algo que también sucede en nuestra propia vida: casi nunca sabemos cuándo estamos viviendo la última vez.


¿Cuándo fue la última vez que viste a alguien sin saber que estaba despidiéndose?

Es una pregunta incómoda porque casi siempre la respondemos demasiado tarde.

Nos ocurre con familiares. Con amigos. Con compañeros de trabajo. Con personas a las que damos un abrazo convencidos de que volveremos a verlas.

La mayoría de las despedidas no anuncian que lo son. Simplemente suceden.

Quizá por eso algunas ausencias nos dejan una sensación difícil de explicar. No porque ignoráramos que algún día llegarían, sino porque nunca pensamos que aquel instante aparentemente normal sería el último.

Con los artistas sucede algo diferente.

A veces tienen la oportunidad de despedirse.

Cuando vi desde casa el concierto de despedida de Ozzy Osbourne en Birmingham tuve una sensación extraña. No podía saber que a penas dos semanas después fallecería. Nadie podía. Pero mientras seguía aquellas imágenes pensé que estaba viendo a un hombre regresar por última vez al lugar donde siempre había pertenecido.

No recuerdo el repertorio completo, pero recuerdo perfectamente la sensación de estar asistiendo al final de una época.


Hace unas semanas vi el documental No Escape From Now. Creo que lo más emocionante fueron las miradas.

La de Sharon.

La de quienes habían compartido con él una vida entera de escenarios, estudios de grabación y carreteras.

Y la del propio Ozzy. Con el afán de despedirse de su público.

Vi a alguien que seguía mirando al escenario como quien mira al lugar donde ha sido feliz toda su vida.

Hay miradas capaces de decir aquello para lo que no existen palabras.

Nos acostumbramos a convivir con ciertas personas hasta el punto de creer que siempre estarán ahí. Esperamos el siguiente disco. La próxima gira. Otra entrevista. Otra fotografía.

Convertimos su presencia en costumbre. Y las costumbres tienen un defecto.

Nos hacen olvidar que también son provisionales.

Qué poco conscientes somos del privilegio de coincidir en el tiempo con ciertas figuras.

Pienso en Lemmy y me doy cuenta de que hace años dejó de pertenecer a la actualidad.

Sin embargo, sigue apareciendo constantemente. En la camiseta de alguien que se cruza contigo por la calle o en un adolescente que descubre a Motörhead por primera vez.

Sigue vivo porque su música sigue encontrando personas.

Con Ozzy ocurre exactamente lo mismo.

Llegará un momento en que dejaremos de contar los años desde su muerte. Pero siempre estará presente cuando volvamos a escuchar un disco de Black Sabbath, a leer una antigua entrevista o a sonreír recordando alguna de sus ocurrencias.

Entonces comprenderemos que algunas personas no desaparecen.

Solo cambian de lugar.

Dejan de vivir en el presente para instalarse en la memoria.

La suerte es ahora

Desde aquel concierto miro de otra manera a quienes todavía siguen subiéndose a un escenario.

Ya no pienso únicamente en la próxima gira o en el siguiente álbum.

Pienso en el privilegio de seguir compartiendo el mismo tiempo que ellos.

Porque algún día hablaremos de esos nombres igual que hoy hablamos de Ozzy o de Lemmy.

Diremos que tuvimos la suerte de vivir su época.

Pero la suerte no llegará ese día.

La suerte es ahora.

Mientras todavía podemos escuchar una nueva canción.

Mientras aún es posible ver cómo se apagan las luces de un escenario antes de que aparezcan.

Mientras seguimos teniendo la oportunidad de decir:

«Yo estuve aquí. Yo viví este tiempo.»

Porque llegará un momento en que miraremos atrás y comprenderemos que la última vez ya había pasado.

Y volveremos a pensar lo mismo.

Qué poco conscientes somos del privilegio de coincidir en el tiempo con ciertas personas.


Gracias por leer El blog de Elros Alcarin.

Comentarios

  1. Tuve esa misma densacion en el Mad Cool con Nick Cave y David Byrne. Podré volver a vivir este privilegio? Ojala si pero de momento me quedo con esa suerte de haber estado ahí y les recordaré con agradecimiento por haberles conocifdod. Por ellos presentes y por los seres maravillosos que nos dejan pero no nos abandonan nunca.

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